Una de las cosas más maravillosas del viaje es la gente bonita con la que nos hemos encontrado. Algunas personas solo han cruzado nuestro camino por apenas unos instantes y otras se han quedado un tiempo más prolongado a nuestro lado, pero todas ellas han aportado sentido a nuestra aventura.

No vamos a negar que en ocasiones sientes que muchos locales te ven como un billete andante. Mucha gente se acerca para hablar contigo amigablemente, pero al cabo de 2 minutos te das cuenta que el único propósito de la conversación es que compres algo, que vayas a su tienda, que comas en su restaurante o que inviertas dinero en cualquier otro tipo de negocio que te puedas imaginar.

Pero en este caso nos queremos quedar con la gente que ha marcado nuestro mes en Sri Lanka y éste artículo va dedicado a todos ell@s.

Aprendiendo nuestras primeras palabras en cingalés y tamil

En el de vuelo a Omán (donde hacíamos escala) hasta Colombo, encontramos a Adrián, un cingalés cristiano que vive en Suiza desde hace 20 años. Volvía a Sri Lanka unas semanas para visitar a su familia y su tierra.

A Raguraam, un Tamil que trabaja en Colombo, lo conocimos en el tren de camino a Anuradhapura. El fin de semana suele viajar desde la capital hasta su casa para disfrutar con los suyos.

Aparte de interesantes conversaciones acerca del fin de la guerra civil en Sri Lanka y las últimas inundaciones que habían azotado al país, ambos nos enseñaron nuestras primeras palabras en cingalés y tamil.

En el tren con nuestro profesor de Tamil: Raguraam
En el tren con nuestro profesor de Tamil: Raguraam

Aprender unas cuantas palabras imprescindibles merece la pena y consigues sacarles una sonrisa (o una carcajada por la mala pronunciación.) Éste ha sido nuestro kit de supervivencia en Sri Lanka:

CastellanoCingalésTamil
HolaAyubowan /ayuboan/Wanakam /uanacam/
AdiosBye ByeBye Bye
GraciasIshtuti /stuti/Nanry /nanrri/
Muy buenoBohoma Ondai /bomo ondai/Ithu nalam /itu nalam/
AguaWathura /vatura/Thanner /tani/
Te con lecheKiri te /kiri te/Paal theneer/pal tenir/
Nuestros apuntes
Nuestros apuntes

Como en casa

En nuestro viaje en tren desde Kandy hasta Nuwara Eliya nos unimos a un grupo de chicos que estaban cantando, tocando y bailando canciones locales durante buena parte del recorrido.

Aquí podéis escuchar la canción original completa

Allí fue donde encontramos a nuestros amigos Sasnas (el que toca el tambor en el video) y Musharraf. ¡Sin duda una de las mejores sorpresas del viaje!

Los dos viajaban desde Colombo hasta Nuwara Eliya para pasar el fin de semana haciendo un poco de turismo por su país. Conectamos con ellos desde el primer momento y terminamos pasando el fin de semana juntos, visitando las plantaciones de té, paseando y descubriendo la región.

Visitando la plantación de té con Sasnas y Musharraf
Visitando la plantación de té con Sasnas y Musharraf

Lo más impresionante es que sin conocernos de nada, querían que nos sintiésemos como en casa, nos llevaron a visitar varios sitios que conocían y querían invitarnos a todo literalmente porque nosotros “éramos los invitados”. (Por supuesto no les dejábamos, pero eran difíciles de convencer…)

Ellos volvían a sus casas y nosotros seguíamos con nuestra ruta pero antes de marcharse nos invitaron a pasar los dos últimos días de nuestro mes en Sri Lanka en sus casas, con sus familias. Es muy típico que toda la familia viva en la misma casa o en la casa de al lado. Cuando un hijo varón se casa, la novia se muda para vivir con la familia de su marido.

Y así fue. Pasamos nuestra última noche en Sri Lanka en Negombo (donde se encuentra el aeropuerto principal de la isla, a media hora de Colombo), y las dos familias nos recibieron con los brazos abiertos, una gran sonrisa, y un kiri te.

Sasnas nos hizo dormir en su habitación, nosotros pretendíamos molestar lo mínimo, pero era imposible hacerles cambiar de opinión. Nos dijeron que ellos (el y su mujer) dormirían en una habitación al lado, y finalmente aceptamos, pero por la noche nos dimos cuenta que ellos dormían en el suelo del comedor.

Con la familia de Sasnas
Con la familia de Sasnas

La noche anterior cenamos en casa de Musharraf. Su familia también fue encantadora. Nos recibieron como si fuésemos personas importantes, y nos prepararon una cena increíble y deliciosa. No me puedo ni imaginar la de horas que estuvieron cocinando… Realmente las personas excepcionales eran ellos.

¡¡Una cena para 20, y éramos solo 4!!
¡¡Una cena para 20, y éramos solo 4!!

A la mañana siguiente nos despedimos de todos, con una sensación agridulce. Tristes por dejarlos atrás y felices por haberlos encontrado.

¡Esperamos volver a verlos algún día!